Por alguna razón inescrutable, todos los hombres nacemos siendo unos idiotas emocionales... a diferencia de las mujeres que nacen siendo inteligentísimas emocionalmente y no conforme con eso, algunas, iluminadas por el santo espíritu de la ociosidad, se ponen a leer libros (escritos con no menos ocio) empapados del tema.
Uno, como hombre consiente de su idiotez emocional, tiene tres caminos por delante:
El primero: Seguir siendo idiota emocional toda la vida.
El segundo: Llegar a ser (mediante métodos que prefiero seguir ignorando) alguien inteligentísimo emocionalmente y tener un montón de amigas y amigos con los que no se va enojar nunca.
El tercero: No tener ninguna idea de lo que los demás realmente sienten y no medir el alcance de las palabras o las acciones propias e impropias y hacer trampa. Esto es: hacer creer que uno entiende perfectamente los sentimientos ajenos sin escuchar siquiera el planteamiento y sin poner atención a ninguna señal y quedarse callado para evitar decir cosas impropias.
Casi todos mis conocidos y yo, hemos optado por la tercera opción, pero eso no impide que en cualquier momento se nos pueda escapar algún indicio delator de idiotez emocional.
Mi madre(que ahora también lee este espacio...), por ejemplo, siempre me anda previniendo de no decir cosas que puedan ofender a personas con parientes lisiados, estúpidos, locos, analfabetas, que dicen "de hay en de más" en vez de "de ahí en adelante", etcétera(partiendo de la suposición de que con quien hablamos, no es lisiado, estúpido, etc.). Las cosas que uno dice y que aparentemente son completamente inofensivas pueden "lastimar profundamente a alguien".
Uno, como hombre, solo se ofende cuando se siente rebasado o cuando la ofensa es sertera(Diganle un montón de groserías a quien sea y no pasa nada, diganle algo así como "mediocre" y dense de santos si no los agarran a golpes)
Con las mujeres es muy distinto. Hay ocasiones en las que es imposible saber que hicimos o que dijimos para hacerlas enojar... además de que tienen la mugre costumbre de cambiar el tema de la discusión a cosas que no tienen absolutamente nada que ver. He aquí un ejemplo: "pero, mi lucecita en la oscuridad(sic), ¿qué te pasa?" "ya te dije que nada" "Algo te pasa, caramelito(sic), yo te conozco" "¿No estabas a gusto, verdad? yo no se que te han hecho mis papás para para que te portes de ese modo tan poco considerado...ni siquiera te acabaste el molito que mi mamá hizo" "Bueno, es que era mucha comida, lo hubieran servido desde un principio, antes que las carnitas...además tu ni siquiera comiste mole, Aurora" "¡Por que ya sabes que me cae de peso! pero tu que me puedes decir si cuando quieres no comes, TRAGAS... TRAGAS como marrano enloquecido, Federico y nomas veías que iba a hablar mi papá y te ibas al baño" "Solo habló una vez, Aurora... creeme que yo..." "¿Y cuando llegamos qué? ¿me vas a decir que te saludó con señas?" "¡tenía que lavarme las manos!" y aquí viene: "lo mismo hiciste cuando fuimos con mi tía Chayo en chinaguapan ¿Nada más por que la ves prieta ya no es de tu categoría?" "bueno, pero eso que tiene que ver ¡ya paso y hace mucho! ya lo hablamos por dios Aurora " "¿Y por eso crees que se me olvida? no se me va olvidar nunca Federico, nunca, no como a ti que se te olvidó el aniversario de bodas de mi padrino Luis y mi madrina Ofelia" y así ad infinitum .Tal vez no me crean, pero yo escuché esta conversación en la parte trasera del coche de Don Federico y doña Aurora mientras nos daban un "ray" a mi abuela y a mi después de la comida, es más: les juro por mi madre(que ahora también lee este espacio) que es cierto.
Sin embargo, hay algo que hace enojar de forma instantánea y contundente a cualquier mujer: Decirle que es fea o que es tonta. Es más, basta con insinuarlo. Todos los idiotas emocionales le han dicho alguna vez esto a una mujer con catastróficos resultados(y mayormente sin mala intención, sino más bien, con exceso de estupidez). Yo, por ejemplo, recibí una de mis primeras cachetadas cuando llamé a una niña muy prominente "godzilla" en un curso (¡adivinen!) de inteligencia emocional.
Ahora, esto de llamarle a alguien feo, es muy curioso. Mi abuela me decía que los hombres teníamos que ser feos, fuertes y formales (las tres efes...y les diría cuales son las tres ces pero mi madre, que ahora también lee este espacio...) y por más que me digan que estoy feo, no se me hace ofensivo. A Don Burrén, el tipo que perdió contra Preña Nieto, esto no le preocupa ni tantito: Se declaró feo el solo. Pero cuando alguien se ofende por que le digan feo, generalmente contesta cosas como "A pues entonces tu estarás muy guapo ¿no?" "¿Que no te haz visto en un espejo? seguro lo rompes" etcétera. Este tipo de contestaciones son bastante torpes. Yo no necesito tener una belleza afeminada para decir que alguien o algo es feo o no me gusta.
Todo esto se me ocurrió sentado enfrente de la casa de Hernan Cortéz (que no era la casa de Hernan Cortéz Hernan Cortéz, sino de otro Hernan Cortéz) con un helado de limón en la mano y una mujer espantosa a la derecha.
domingo 4 de noviembre de 2007
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3 comentarios:
lo importante no es ser guapo, si no ver a las guapas, la belleza no sirve en función de los demas hacia uno (eso es vanidad, y hasta el mas feo puede ser vanidoso), sino en función de uno hacia los demas (aunquel uego te acusen de tener gustos de albañil)
bien dicho, moe. Aunque los gustos de albañil que te cargas son injustificables. :)
jajaja, no ma...
sin duda tu blog siempre me pone de buenas duva!
si no me hace pensar filosoficamente, me hace reirme de las pendejadas del mundo real... o al menos de las de tus vecinos
jajaja!
cuidate
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