lunes 3 de diciembre de 2007

Anuncio sin importancia

Entre el cine erótico y el cine pornográfico, hay una diferencia muy evidente. En las películas del cine erótico, el periodo en donde los personajes se van deseando mutuamente, es largo; tiene que pasar mucho para que el deseo sea ya inaguantable y cuando se unen, la intensidad del momento es lo que realmente importa. En las películas pornográficas, esto no existe. Según me cuentan, nomas se tienen enfrente el susodicho(s) y la susodicha(s) y se arma un salpicadero de fluidos y exclamaciones tremendo. Aquí no hay ningún tipo de deseo.
Siendo así, hablando metaforicamente, se puede decir que los millonarios son pornógrafos y los pobres son eróticos (algunos nunca pasan de la fase primaria, en esa donde nada mas se desean). Si al millonario pornógrafo se le antoja tener una isla artificial, nomas aprieta el botón que lo comunica directamente con su secretaria y le dice que quiere una isla artificial y puede considerarlo como cosa hecha para antes de las 5. Y si quiere a su secretaria (demostrando su calidad de pornógrafo) aprieta el mismo botón de antes y dice algo como "Cancele todos mis compromisos de los siguientes 20 minutos y venga a mi oficina que es urgente". Si el millonario pornógrafo tiene un Wii y se quiere comprar Super Mario Galaxy no tiene más que hacer que apretar nuevamente su botón. Yo, en cambio, si quiero comprar el mismo juego, tengo que vender mi gamecube publicando varios artículos en distintos lados y acosando conocidos para que me lo compren.

Pero bueno, este fin de semana, después de un agónico periodo de espera, por fin pude vender el triste aparato y comprar mi juego que resulto ser, tal y como lo estuve esperando, una maravilla. Hasta otra.